Durante décadas, el mundo tuvo dos sitios donde esconderse cuando las cosas se ponían feas: Suiza y Japón.
Cuando estallaba una guerra o quebraba un banco, el dinero corría hacia el franco y hacia el yen. No porque pagaran mucho, que no pagaban casi nada, sino porque eran aburridos. Y en mitad de un incendio, aburrido es exactamente lo que quieres.
Uno de los dos ha dejado de serlo, y a mucha gente le ha costado dinero enterarse tarde.
Un jubilado en Osaka
Pónle cara. Setenta y un años, ahorró toda su vida en yenes porque eso era lo prudente, y nunca tocó nada raro.
No ha perdido un solo yen. Tiene exactamente los mismos que tenía. Pero el viaje que quería hacer con su mujer cuesta ahora bastante más, el aceite de oliva importado cuesta más, y la electricidad cuesta más.
Nadie le robó nada. Simplemente, lo que él creía que era un refugio dejó de protegerle.
Y la razón es de manual: durante años Japón pagó casi nada por su dinero mientras el resto del mundo pagaba mucho más. Cuando existe esa diferencia, el dinero grande hace lo obvio: se financia barato en yenes y se lleva ese dinero a donde le paguen más. Vender yenes se convirtió en un negocio, y un negocio repetido millones de veces mueve una moneda durante años.
Lo que está cambiando ahora
Japón tiene el precio del dinero en el 1 %, y por primera vez en mucho tiempo el mercado da por hecho que va a subirlo: la reunión del 18 de septiembre está descontada con más de un 97 % de probabilidad, y las encuestas apuntan al 1,25 %.
El yen ya se ha movido por la simple expectativa, y ha llegado a máximos de seis meses frente al dólar.
En Suiza pasa lo contrario, y es igual de interesante. El banco central lleva un año con el precio del dinero en el 0,00 %, el más bajo de todos los grandes. Y aun así el franco sigue siendo el sitio al que el dinero corre cada vez que hay un susto geopolítico.
Uno paga cero y es fuerte. El otro pagaba casi cero y era débil. Si alguna vez has oído que el mercado de divisas se explica mirando quién paga más, ahí tienes dos países desmintiéndolo a la vez.
Y aquí está la clase de hoy: valoración no es señal
Yo tengo una valoración de este par. Sé cuál de las dos monedas está cara y cuál barata, y no es una opinión, es el resultado de medir diecisiete variables de cada país contra la historia de ese mismo país.
Y no voy a operarlo.
Esa frase es el artículo entero, así que la repito de otra forma: tener razón sobre el valor de algo y saber cuándo comprarlo son dos habilidades distintas, y confundirlas es la manera más elegante de arruinarse.
La valoración te dice QUÉ está caro y qué está barato. No te dice CUÁNDO. Una moneda puede estar barata y seguir barateándose dos años más, y durante esos dos años tú estás dentro, pagando, aguantando, y explicándole a tu pareja que el análisis es correcto.
Por eso lo que yo hago tiene tres fases y no una. La primera dice el lado. La segunda, la del gráfico, dice el momento. Y la tercera es la que decide si aguantas lo que hay entre medias.
Quien se salta la segunda llega pronto. Y llegar pronto, en esto, se parece muchísimo a equivocarse.
Y ahora la parte que no te va a gustar
Esto está medido en el histórico desde 1990, en las veintitrés monedas que sigo. La fecha no es capricho: el mercado nace en 1971, cuando Nixon desacopla el dólar del oro, pero es con los ordenadores cuando coge el volumen y la liquidez que tiene hoy. Antes hay precios, pero es otro mercado.
Y aun así, lo más probable es que a ti no te funcione.
No te va a funcionar por lo mismo que no vas a levantar doscientos kilos mañana por la mañana si no has pisado un gimnasio en tu vida. La barra está ahí, el peso está ahí, la técnica está explicada gratis en mil sitios. Y no lo vas a levantar.
Esperar sin operar, que es justo lo que estoy haciendo con este par, es un músculo. Perder cinco veces de diez sin cambiar de estrategia a la tercera es un músculo. No se entrenan leyendo.
Es el problema de todos los métodos, no del mío. El mercado no te cobra por no saber. Te cobra por no aguantar. La buena noticia es que es un músculo y se entrena, pero levantando peso, no mirando cómo lo levanta otro.
El par de hoy: CHFJPY, sin operación
El franco suizo está en la parte alta de mi lista. El yen, en la baja. La ventaja del par es clara y va del lado del franco.
Y la señal está en cero. Es decir: hay valoración, y no hay oportunidad de entrada.
Esa distinción es la que separa un método de una opinión. Cualquiera puede mirar Japón y Suiza y decir cuál le parece más sólido. Yo necesito algo más: que la ventaja sea lo bastante grande como para cruzar el umbral que me exijo, y que el gráfico acompañe. Hoy no se cumple ninguna de las dos, así que hoy no hay nada.

¿Qué hacer con esta información?
Esperar, que es trabajo aunque no lo parezca.
A qué jugamos aquí: esto no es invertir a largo plazo y olvidarse, y no es intradía. Es especular. Posiciones de semanas o meses, decididas en el diario y el semanal.
El día que la ventaja cruce el umbral, este par tendrá su artículo con su fecha, y lo podrás comprobar. Mientras tanto se queda en la lista de vigilancia, que es donde viven la mayoría de las ideas buenas la mayor parte del tiempo.
Y si el gráfico no confirma, no hay operación, por muy redonda que suene la historia. Especialmente si suena redonda.
La belleza del asunto
Al jubilado de Osaka no le falló el ahorro. Le falló una creencia: que lo que fue seguro durante treinta años lo seguiría siendo el trigésimo primero.
En este mercado pasa lo mismo con las ideas. La más peligrosa no es la que está mal. Es la que estuvo bien durante mucho tiempo y dejó de estarlo sin avisar a nadie.
Por eso lo mido todo cada semana, incluso lo que creo saber. Sobre todo lo que creo saber.
Para el otro extremo, el de una moneda a la que directamente no se le puede aplicar este análisis, mira lo que pasa cuando una moneda no flota. Y si quieres el caso contrario al de Japón, un país donde el problema es que los precios no consiguen subir, está en el caso de China.
AVISO
Este artículo es formación general sobre una metodología de análisis. No es asesoramiento personalizado ni una recomendación para que compres o vendas nada. TendenciasFX no conoce tu situación ni tus objetivos. Operar divisas y contratos por diferencias con apalancamiento puede hacerte perder más de lo que inviertes. Los resultados de un estudio histórico no garantizan resultados futuros. El autor y la academia pueden tener posiciones abiertas en los pares citados. Lee las Advertencias de Riesgos y los Términos de Uso.



