Las cuentas del Estado: cuando un país se endeuda para pagar deuda

Hay una enfermera en una clínica de Oaxaca que lleva meses pidiendo material y recibiendo la misma respuesta: no hay partida.

Ella no lo sabe, pero su material y una factura de una petrolera están compitiendo por el mismo dinero. Y la factura va ganando.

Las cuentas de un país caben en una servilleta

Suena complicado y no lo es. Un Estado ingresa por impuestos, gasta en lo suyo, y si gasta más de lo que ingresa pide prestada la diferencia. Eso que le falta cada año es el déficit. Lo que va acumulando de tanto pedir prestado es la deuda.

En el paquete de México para este año el déficit se plantea en el 4,1 % de todo lo que produce el país, algo por debajo del 4,3 % del año anterior. La deuda queda rondando el 52,3 %.

Y dentro de esas cuentas hay una partida que conviene mirar despacio: más de 263.500 millones de pesos destinados a sostener a Pemex y cubrir sus vencimientos.

Léelo otra vez, porque ahí está el drama entero. Un país se endeuda para pagar la deuda de su petrolera. No para construir nada, ni para abrir una clínica. Para tapar un agujero que se abrió antes.

Ese dinero existe una sola vez. Si va a Pemex, no va a sanidad, ni a educación, ni a infraestructura. No es una opinión política, es aritmética, y la paga la enfermera de Oaxaca.

El detalle que vale más que la cifra

A mí no me impresiona un déficit alto. Me impresiona un déficit alto que se repite.

Un país puede tener un mal año, igual que una familia. Se pide un préstamo, se aprieta, y al siguiente se arregla. Eso no dice nada malo de nadie.

Lo que sí dice algo es fallar el objetivo un año, y otro, y otro. México lleva camino de incumplir su propia meta de déficit por séptimo año consecutivo.

Siete años seguidos ya no es mala suerte. Es una estructura: ingresos que no dan para los compromisos adquiridos, y compromisos que nadie quiere recortar porque recortar cuesta votos.

Cuando yo miro un país, esa diferencia lo es todo. Un dato malo no mueve una moneda. Un dato malo que lleva años repitiéndose, sí.

Y aquí entra el tipo de interés, que engaña a todo el mundo

México tiene el precio del dinero en el 6,50 %, y su banco central ha dicho que piensa dejarlo quieto.

Ese número, en un foro de internet, se lee así: paga un 6,50 %, luego el peso es una ganga.

Y es justo al revés. Un tipo alto no es un premio que reparta un país generoso. Es la factura de un problema que aún no ha resuelto. Un país que necesita pagar caro para que le presten es un país al que le cuesta que le presten.

Lo mismo con el rendimiento de su deuda: cuando un bono paga mucho no es que regale dinero, es que alguien tiene miedo. Ese miedo tiene un precio y lo estás viendo.

Lo que casi nadie te dice

Nada de esto es una opinión sobre México. Está medido en el histórico desde 1990, en las veintitrés monedas que sigo, y la fecha no es un capricho: es desde cuando este mercado tiene el volumen que tiene hoy. Antes hay precios, pero es otro mercado.

Y aun así, lo más probable es que a ti no te funcione.

Saberse la partitura no es saber tocarla delante de gente. El análisis es la partitura. Sostener una posición meses mientras no hace nada, y no cambiar de estrategia a la tercera pérdida, es tocarla con las manos temblando. Eso no se aprende leyendo.

No es un defecto de mi método: es el problema de todos, y es la razón de verdad por la que hay gente perdiendo dinero con estrategias que funcionan. El mercado no te cobra por no saber. Te cobra por no aguantar. Y como cualquier músculo, se entrena.

Caso de estudio: GBPMXN

El peso mexicano está en la parte baja de mi lista. La libra está arriba, en el primer tercio.

Al enfrentarlas, el par sale con la libra fuerte contra el peso débil, y del lado comprador. La señal nació en mayo.

En la cabecera del gráfico ese número sale con el signo cambiado y en verde, y es a propósito. Funciona como una etiqueta de precio: el verde con su descuento delante quiere decir que aquí hay algo barato que comprar.

Lo que el gráfico no enseña es la lista entera: doscientos treinta y un pares, y cuáles llevan esta semana esa etiqueta. Esa lista es la que decide dónde miro.

Y fíjate en lo que NO he mirado para llegar hasta aquí: no he mirado la cotización del par. He mirado las cuentas de dos países y he comparado cuál está peor. El precio viene después, y viene solo.

¿Qué hacer con esta información?

Todavía nada, y ya sabes que es la respuesta que menos gusta.

Aquí se especula: semanas o meses, decidido en el diario y el semanal. Ni comprar y olvidarse, ni vivir en el gráfico de cinco minutos.

Lo que hay es viento a favor, no una entrada. Que el SAB y la expansión guía estén alineados con ese lado. Esperar a que la expansión comprima. Y esperar el gatillo en la vela del diario o en la del semanal.

Si el gráfico no confirma, no hay operación, aunque las cuentas de México estén gritando. Y si confirma: tamaño de siempre, stop de siempre.

La belleza del asunto

Las cuentas de un Estado son el documento más aburrido que existe y el más honesto. Un gobierno puede contar la historia que quiera en una rueda de prensa, pero la línea del déficit dice lo que dice.

Por eso me gustan. No miden lo que un país promete. Miden lo que un país ya ha firmado.

Y lo que ya está firmado tarda años en deshacerse, que es exactamente el tipo de cosa sobre la que se puede especular con calma.

Este mismo mecanismo, el de un país al que los números le pesan durante años, lo tienes contado desde el lado del empleo en el caso del paro sudafricano. Y si el par que sale de aquí no está en tu bróker, en el artículo sobre correlación cuento cómo se busca el sustituto.


AVISO

Este artículo es formación general sobre una metodología de análisis. No es asesoramiento personalizado ni una recomendación para que compres o vendas nada. TendenciasFX no conoce tu situación ni tus objetivos. Operar divisas y contratos por diferencias con apalancamiento puede hacerte perder más de lo que inviertes. Los resultados de un estudio histórico no garantizan resultados futuros. El autor y la academia pueden tener posiciones abiertas en los pares citados. Lee las Advertencias de Riesgos y los Términos de Uso.

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