A Jordan Williams le llegó el aviso este miércoles: desde el domingo ya no tiene turno en la acería de Stelco, en Hamilton, Ontario. Lo contó a CBC Hamilton. Según el presidente de su sindicato, la gente de adentro ya tiene una idea general de quién está en la lista de despidos.
La dueña de Stelco, la estadounidense Cleveland-Cliffs, apaga sin fecha de vuelta las líneas de acero laminado en frío y recubierto de Hamilton. Serán entre 300 y 350 despidos en la ciudad, según el sindicato, repartidos en tres semanas; la empresa habla de hasta 500 contando la planta de Nanticoke. Lo explicó en una carta a sus clientes el 28 de septiembre: el mercado de ese acero se ha vuelto insostenible con los aranceles de Estados Unidos. Esos aranceles gravan el acero canadiense con un 50 % desde junio de 2025.
Ron Wells, el presidente del sindicato local, lo resumió en dos frases: la gente está preocupada por cómo va a pagar las cuentas, «pero la emoción que domina es la rabia». Y Bernard Tompkins, un calderero que se postula al concejo de la ciudad, lo dijo con fecha: la Navidad está a la vuelta de la esquina.
Los números de Canadá
Ahora bien. Con los datos de esta semana, el dólar canadiense va primero de las 23 monedas que sigo. El dólar estadounidense, el de los aranceles, va en el puesto 16.
¿Cómo puede ir primera la moneda de un país al que le apagan líneas de acero? Porque el puesto de cada moneda sale de los números de su economía, medidos contra la historia de ese mismo país, y a la larga son esos números los que mandan. Con esa vara, hoy, Canadá sale bien parada.
En el segundo trimestre la economía canadiense creció un 3,3 % anualizado. La empujaron las exportaciones, que subieron un 3,6 %, lo más desde principios de 2023, sobre todo por los carros y las camionetas, según Estadísticas Canadá. El desempleo está en el 6,4 %. Y en agosto, el mes en que el país perdió 42.000 empleos, la manufactura, el sector de Jordan, fue la única con una subida clara: 22.000 puestos más. Los precios suben un 3,0 %, pero sin la gasolina suben un 2,4 %. ¿Qué quiere decir eso? Que el país entero sigue creciendo y contratando mientras una de sus fábricas apaga líneas.
Al otro lado de la frontera, los precios suben un 3,4 % y los sueldos un 3,1 %, y de eso hablé la semana pasada. Estados Unidos, el que pone los aranceles, no está mejor por dentro que Canadá.
El acero se enfría despacio: un horno que se apaga hoy sigue caliente mañana. Con las economías pasa lo mismo. El aviso de despido llega un miércoles, pero el crecimiento, el empleo y los precios de un país se mueven en meses y en años. Y 350 despidos, con todo lo que duelen, no mueven las cuentas de un país entero. Por eso mido 17 datos de cada economía, y no la noticia del día. Si lo de Hamilton llega a los números del país, se verá en los datos de los próximos meses, no en el titular de esta semana.
Por qué el precio va al revés
En mayo, el mes en que nació la Señal de este par, un dólar estadounidense compraba 1,3717 dólares canadienses en promedio; el 2 de octubre compraba 1,4253, según los datos de la Reserva Federal. Casi un 4 % más. El dólar estadounidense se encareció justo frente a la primera de la lista.
Hay dos motivos, y los dos están en el precio de hoy, no en las cuentas del país. Está la tasa: la Reserva Federal paga entre el 3,75 % y el 4 %, y el Banco de Canadá dejó la suya en el 2,25 % el 2 de septiembre. El dinero que busca rendimiento cruza la frontera hacia el sur. Y está el miedo: ese 2 de septiembre el Banco de Canadá escribió que otra ronda de aranceles de Estados Unidos, y la respuesta de Canadá, llegan después de que se rompieran las conversaciones comerciales, y que ponen en riesgo la recuperación. Cuando hay miedo se vende la moneda del país amenazado, tenga los números que tenga.
Y es lo normal. La Señal nace cuando los datos se ponen claramente de un lado, y el precio tarda meses en enterarse; a veces se va para el otro lado antes. Es ingenuo pensar que el mercado va a hacer caso a los datos la misma semana. Lo he visto en mis alumnos desde 2010: la Señal está clara, el precio va al revés, y la duda aparece. Ahí es donde se entrena la paciencia.
Caso de estudio: USDCAD
Con los datos del 5 de octubre: el dólar canadiense, primero de las 23 monedas que sigo; el estadounidense, en el puesto 16. Cada moneda lleva 17 datos de su economía medidos contra su propia historia, y la cuenta se rehace cada semana.
La Señal de USDCAD está en el 17 %, el mismo número que ves en rojo en la cabecera del gráfico: el par está caro, o sea, a favor del dólar canadiense y en contra del estadounidense. Nació en mayo de 2026, y desde entonces el precio ha subido en vez de bajar.
Lo que no sale en el gráfico es esto: cuáles de los 231 pares están caros y cuáles en oferta esta semana. Y en divisas se opera en los dos sentidos.

¿Qué hacer con esta información?
Tenemos una expansión guía activada, y ahora mismo el precio está poniendo a prueba su origen.
La posibilidad agresiva es el gatillo en el diario; la conservadora, el gatillo en el semanal. Y para los ansiosos, el H1 y el H4 pudieran dar un VN- en el extremo de la expansión guía, en 1,425.
La caída potencial puede aterrizar en 1,309. El resto es flexionar el músculo emocional: tener las agallas y la paciencia de aguantar esta caída, y quién sabe si, con un poco de suerte, aterrizamos en 1,200.
Los movimientos pequeños dan ganancias pequeñas, y los grandes, ganancias grandes. Pero solo con los grandes evitamos el ruido del intradía, los golpes de los fundamentales, los huecos y los spreads altos. Y el costo que más me gusta evitar, operando poco y en temporalidades macro, es la enorme cantidad de comisiones que las corredoras facturan a quien entra y sale docenas de veces por pura compulsividad.
La belleza del asunto
A Jordan le avisaron un miércoles y el domingo ya no tenía turno. Los números del dólar canadiense siguen ahí, el crecimiento, el empleo de la industria, los precios sin gasolina, mientras en Hamilton se apagan las líneas. El precio de este mes cuenta el miedo a los aranceles y los datos cuentan el país. Las dos cosas son verdad a la vez, y por eso toca esperar.
La otra mitad de este cruce, el dólar que pierde por dentro porque el sueldo alcanza cada vez menos, está en el caso del franco suizo. La inflación de Canadá, la que se arregla sola cuando se calma la gasolina, la conté en el caso de Australia y Canadá.
El 29 de septiembre el primer ministro Carney lo dijo así, según recogió The Hub: el jefe de Cleveland-Cliffs, la dueña de Stelco, aplaudió al presidente Trump cuando puso los aranceles. Y hoy esos mismos aranceles le cierran las líneas. El lunes 5, Ottawa le dio cinco días hábiles para presentar un plan que cumpla lo que firmó al comprar la planta en 2024: cinco años sin reducir el personal sindicalizado. Y este mismo viernes Estadísticas Canadá publica el empleo de septiembre.
AVISO
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