Inflación en Estados Unidos: ¿comida o gasolina?

Quinten Martinez tiene 28 años y reparte paquetes de Amazon en Edinburg, en el sur de Texas, en un condado pegado a la frontera con México. Mientras llenaba el tanque, con los números del surtidor subiendo, se preguntó delante de los periodistas de AP si esa semana tocaba la comida o la gasolina para ir a trabajar.

El viernes 18 de septiembre, el galón de gasolina llegó a 4,48 dólares de media en Estados Unidos: 1,27 dólares más que un año antes, según la AAA. Para alguien que vive de manejar, ese número no se puede esquivar.

El sueldo que no alcanza

La pregunta de Quinten tiene un número detrás, y es más pequeño de lo que parece. En agosto, los precios en Estados Unidos subieron un 3,4 % en un año, según la oficina de estadísticas del trabajo. Los sueldos por hora subieron un 3,1 %.

¿Qué quiere decir eso? Que la gente trabaja lo mismo y cada mes se lleva a casa un poquito menos. Tres décimas al año parecen nada. Pero se notan en cada compra, todos los meses, y nadie las devuelve.

En Latinoamérica conocemos bien esa cuenta. Cuando los precios le ganan al sueldo durante años, al final lo paga la moneda, y lo paga el que cobra en ella.

A una moneda no la mide el titular de la semana: la mide lo que compra su dinero en el bolsillo de su gente, año tras año. Cuando los precios le ganan al sueldo, el país se empobrece por dentro, aunque nadie lo anuncie en la televisión.

Lo que tarda una subida de tasas

¿Y qué hace un banco central cuando los precios no se calman? Subir la tasa de interés. El 16 de septiembre, la Reserva Federal la subió un cuarto de punto, hasta la franja del 3,75 % al 4 %. Encarece el crédito para enfriar la economía, y con ella los precios.

El problema es que eso tarda. El dinero necesita de seis a dieciocho meses para recorrer la economía: primero llega a los bancos, después al crédito, a las empresas, a los sueldos y, por último, a los precios. Mientras tanto, el mercado paga la tasa. El dinero se va a donde le pagan más, y eso empuja al dólar hacia arriba.

En Suiza el cuadro es el contrario. Los precios subieron un 1,0 % en septiembre, y el Banco Nacional Suizo dejó su tasa en el 0 % el 24 de septiembre. No le hace falta subirla, porque sus precios están tranquilos.

Con un 1 % al año, un franco compra hoy casi lo mismo que hace doce meses. Con un 3,4 %, un dólar compra bastante menos, y esa diferencia se va sumando año tras año.

Es como un equipo que gana el partido con un penal en el último minuto. El marcador dice que ganó y la tribuna se va contenta a casa. Pero el entrenador sabe que su equipo no tocó la pelota en noventa minutos, y que así no se gana un campeonato. Con el dólar pasa algo parecido: la tasa le da el resultado de este mes, y los precios le están quitando el juego.

Por qué el precio todavía no lo dice

Desde abril, el par USDCHF subió en vez de bajar. Pasó de una media de 0,7876 francos por dólar en abril a 0,8286 el 24 de septiembre, según los datos de la Reserva Federal. O sea, que el precio va justo al revés de lo que dicen los datos.

Esto nos pasa a todos, y lo veo en alumnos desde 2010: tenemos la valoración clara, el precio se va para el otro lado y empezamos a dudar del análisis. Es normal. La subida de tasas explica ese movimiento, pero no cambia lo que pasa por dentro de cada economía. La señal no es una noticia, es el principio de algo que ya está en marcha.

Por eso aquí no hay atajos. El análisis fundamental te da el lado y el gráfico te da el momento, y hacen falta las dos llaves. Saber cuál es el lado es una cosa. Saber esperar el momento es otra, y esa se practica.

Caso de estudio: USDCHF

Con los datos del lunes 28 de septiembre, el franco suizo va segundo de las 23 monedas que sigo, y el dólar va decimosexto. Cada moneda se mide con 17 datos de su economía, siempre contra la historia de su propio país, y se recalcula cada semana.

La valoración de USDCHF es de -28: lado vendedor del par, o sea, a favor del franco y en contra del dólar. La señal nació en abril de 2026. En la cabecera del gráfico verás un +17 % en rojo: quiere decir que el par está caro.

Saber cada semana cuáles de los 231 pares están caros y cuáles baratos es justo lo que no se ve mirando velas, y en divisas se puede ganar por los dos lados.

¿Qué hacer con esta información?

Esperar. En el semanal, la expansión guía ya está activada en su 50 %.

Toda la metodología del Lenguaje del Precio tiene una premisa básica: paciencia. Si no puedes esperar, este juego no es para ti.

Primero hay que esperar a que el precio disipe este último tramo fuerte de la subida, el que activa la expansión guía. Después, esperar a que se forme una técnica de calidad, con la macro a favor y validando algún Flip relevante cercano.

No puede ser más simple que esto. De hecho, a mí mismo me sigue sorprendiendo lo que el mercado pone a la vista cada semana, cada mes y cada año.

Hay millones de personas mirando este mismo gráfico, pero la gran mayoría lo mira en gráficos de minutos, y desde ahí esta caída posible no se ve. Y de los que la ven, pocos tienen el músculo emocional preparado para aguantar a que la expansión guía pague en 0,76, o quizás a que la de 2021 pague en 0,71. Ese músculo se entrena.

La belleza del asunto

La pregunta que se hizo Quinten frente al surtidor es la versión pequeña de la que decide el valor de una moneda: cuánto compra el dinero que ganas. Mientras en Estados Unidos los precios le sigan ganando al sueldo, el dólar pierde por dentro, aunque el precio de este mes diga lo contrario.

Eso no se resuelve en un mes. El giro tarda, más o menos, de dieciocho a treinta y seis meses. Somos especuladores que no andamos todos los días con algo nuevo, y por eso podemos esperar a que el gráfico lo confirme.

La otra vez que el franco salió por aquí fue con el yen, en valoración no es señal: ahí cuento por qué una valoración clara no basta para entrar. Y si quieres ver la inflación desde otro ángulo, la que se arregla sola y la que no, está en el caso de Australia y Canadá.


AVISO

Este artículo es formación general sobre una metodología de análisis. No es asesoramiento personalizado ni una recomendación para que compres o vendas nada. TendenciasFX no conoce tu situación ni tus objetivos. Operar divisas y contratos por diferencias con apalancamiento puede hacerte perder más de lo que inviertes. Los resultados de un estudio histórico no garantizan resultados futuros. El autor y la academia pueden tener posiciones abiertas en los pares citados. Lee las Advertencias de Riesgos y los Términos de Uso.

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